domingo, 24 de septiembre de 2017
  
 
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Historia del CST

 

Desde antes del siglo XVII hay noticias de un Hospital de Sant Llàtzer y Casa de Caridad en Terrassa, en el actual mercado de la Independencia. Pero no fue hasta 1870 que se sitúa en el emplazamiento actual, en el convento de Sant Francesc, abandonado con la desamortización. En este convento y en un solar adjunto se crea un asilo para viejos pobres e inválidos que, más adelante, también acogió niños pobres y abandonados.

En 1917 se construye un nuevo edificio anexo y se reforman las antiguas dependencias. En los años treinta se construye un pabellón antituberculoso, que cerrará a finales de los años cincuenta. Unos años antes se había creado en el mismo entorno la Clínica del Remedio para enfermos particulares y de mutuas. También en los años cincuenta se instala un servicio de rehabilitación para afectados de poliomielitis.

En 1966 el Hospital incorpora a la red de hospitales de la Diputación de Barcelona y el año siguiente se crea la Escuela de ATS, que se mantuvo hasta el 1980 A finales de los setenta, el hospital tenía unas 260 camas de agudos y unas 90 de residencia y, sobre todo, unos profesionales muy comprometidos que paliaban las carencias estructurales.

En el periodo 1976-1979, el Estado había puesto en marcha el proyecto de construcción del Hospital de la Mancomunidad Sabadell-Terrassa, con capacidad para 500 camas, en los terrenos de dicha Mancomunidad, a unos 4 kilómetros de distancia del centro de Terrassa.

El Ajuntament de Terrassa inició conversaciones con la Generalitat para adaptar la función del Hospital de Sant Llàtzer a las necesidades de una sanidad que se iba configurando como pública, sujeta a la planificación de la Generalitat, orientada al servicio de los ciudadanos y con criterios de equidad geodemográfica. La voluntad positiva del Ajuntament, patrón de la Fundación Sant Llátzer, y de la Generalitat, a través del Departamento de Sanitat y Seguretat Social, después de una etapa de planificación culminada en 1983 con la redacción del Mapa sanitario del municipio de Terrassa, hizo posible posteriormente la creación del Consorci.

El 25 de marzo de 1988, el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya publicaba el Decreto 58/1988 del Departament de Sanitat y Seguretat Social, por el que se creaba el Consorci Hospitalari de Terrassa (después llamado Consorci Sanitari de Terrassa) y se aprobaban los Estatutos. En la exposición de motivos el decreto destacaba el despliegue del Mapa sanitario de Catalunya en la ciudad y la comarca de Terrassa, la existencia de un edificio hospitalario de la Generalitat no utilizado, el llamado Hospital de la Mancomunidad Sabadell-Terrassa, la existencia del Hospital de Sant Llàtzer, perteneciente a la Fundación Hospital de Sant Llàtzer, de acreditada tradición en el ejercicio de prestar servicios sanitarios, y la necesidad de racionalización de los recursos. También se señalaba la conveniencia de ampliar el marco de colaboración sanitaria entre la Generalitat de Catalunya y las entidades públicas. Por estos motivos, se proponía la creación de un consorcio integrado por las tres instituciones: la Generalitat de Catalunya, el Ajuntament de Terrassa y la Fundación Sant Llàtzer.

El otoño de 1989, el conjunto de trabajadores del Hospital de Sant Llàtzer de Terrassa, junto con los enfermos y también con el material, se trasladaban al nuevo edificio de la carretera de Torrebonica, llamado, en honor a toda la ciudad, Hospital de Terrassa. Previamente había habido un denso trabajo de adecuación del edificio a las circunstancias actuales y se había equipado para hacer frente a las demandas asistenciales. El mismo día de la inauguración del nuevo hospital, el presidente de la Generalitat y las autoridades locales inauguraban el CAP Terrassa Nord, el primer Centro de Atención Primaria reformada gestionado totalmente por una entidad ajena al Institut Català de la Salut. Desde entonces hasta ahora el Plan Director del Consorci se ha ido desarrollando progresivamente.

Con esta progresión de objetivos y realizaciones, el Consorci Sanitari de Terrassa asume, en colaboración con la entidad consorciada Fundación Sant Llàtzer que realiza el programa sociosanitario "Vida a los Años", la asistencia integral a una población de más de 120.000 habitantes, distribuida en diferentes zonas del Vallés Occidental.

A partir de febrero de 1991 se crea una unidad de atención especial para los deportistas del Centre d'Alt Rendiment Esportiu (CAR) de Sant Cugat.

El 25 de enero de 1993 se abre la Unidad de Hospitalización Penitenciaria, anexa al Hospital de Terrassa. Esta unidad constituye una experiencia única en el Estado y se suma a las pocas que existen en el mundo.

El 2 de abril de 1993 se crean dos equipos de atención primaria, ubicados en el CAP Sant Llàtzer.

El 27 de abril de 1994 se amplía el servicio asistencial del CAP Terrassa Nord en la ciudad de Matadepera.

El 12 de septiembre de 1994 se crea el CAP Anton Borja en la ciudad de Rubí con un consultorio en Castellbisbal.

El 16 de julio de 1998 se constituye la Fundació Joan Costa Roma, un proyecto de desarrollo científico, educacional y cultural de la salud.

El 24 de diciembre de 1999 entró en funcionamiento la Unidad del SEM al Hospital de Terrassa.

En diciembre de 2003 se pone en marcha el Centro de Dia para enfermos de Alzheimer Sant Jordi.

En marzo de 2004 abre sus puertas el nuevo CAP Est a Terrassa.

El 25 de enero de 2008 se inaugura el CAP Sant Genís de Rubí.

El 26 de septiembre de 2008 se inaugura el Centro de Analíticas de Terrassa CATLAB que nace de la fusión entre el laboratorio de Mútua de Terrassa y el del Consorci Sanitari de Terrassa. Se ubica en el Parc Logístic de Salut de Viladecavalls.

En octubre de 2008 se pone en marcha un nuevo hogar residencia para personas con discapacidad psíquica en Rubí. La Llar Tutelada está en Ca n'Alzamora y la gestiona el Consorci Sanitari de Terrassa.

El 14 de julio de 2010, de la mano de la Fundació Sant Llàtzer se presenta el proyecto Torrebonica en la ciudad. El objetivo es reactivar la utilización de la estructura de Can Viver para ubicar nuevos servicios y equipamientos docentes, sanitarios, sociales y asistenciales, creando un espacio común para el conocimiento, los servicios sociales y sanitarios y empresas emprendedoras que contribuirán al desarrollo económico y social del territorio.

 
 
 
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